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En Perú: Más inversión en pequeña agricultura para reducir la vulnerabilidad alimentaria

October 16th, 2012 | by

(Lima, 16 de octubre). En el Día Mundial de la Alimentación, millones de personas se encuentran en una situación de vulnerabilidad alimentaria y déficit calórico en el Perú. A pesar del crecimiento económico sostenido que atraviesa el país hace varios años, no se ha avanzado lo suficiente para implementar la agenda vinculada a la seguridad alimentaria ni se han asignado los recursos necesarios para este fin.

Según el Mapa de Vulnerabilidad a la Inseguridad Alimentaria a nivel distrital elaborado por el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (Mimdes) en 2011, los departamentos de más alta vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria son Huancavelica (98%), Huánuco, (84%), Amazonas (82%) y Puno (80%). De acuerdo con el Mimdes, el índice de vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria alcanza al 47.5% de la población total del país; es decir, más de 13 millones de peruanos y peruanas no pueden cubrir sus requerimientos nutricionales con alimentos en cantidad y calidad suficiente para tener una vida saludable.

Además, según el INEI, durante el primer trimestre de este año se incrementó en siete puntos porcentuales el déficit calórico en los hogares con niñas, niños y adolescentes de zonas rurales, con respecto al mismo periodo del 2011. En el área urbana, el incremento del déficit calórico fue de 0,6%.

Giovanna Vásquez, coordinadora de la Campaña Crece de Oxfam en Perú, sostiene que el diagnóstico sobre vulnerabilidad alimentaria en el país, sumado a un escenario de cambio climático y alta volatilidad en los precios de los alimentos, convierten este tema en una prioridad que debe abordarse desde los más altos niveles de decisión. “La conformación de una comisión multisectorial para la seguridad alimentaria, así como la reciente creación de una comisión para la promoción de la dieta andina son avances importantes para enfrentar el problema. Sin embargo, hace falta más claridad del Ejecutivo para delinear e implementar la agenda de seguridad alimentaria en el país, y para ello destinar recursos públicos es clave”.

Factores como el cambio climático (que golpea la producción de alimentos) y la volatilidad en los precios (que perjudica el acceso a los alimentos), pueden incrementar el número de personas en situación de hambre. En ese sentido, fortalecer e invertir en agricultura campesina, que genera más del 60% de los alimentos que consumimos en el país, es clave en una política nacional de seguridad alimentaria que busque garantizar alimentos para todos y todas.

“Los cambios en los patrones de las lluvias y en las temperaturas golpean la producción de pequeños productores y productoras de papa, maíz, entre otros productos. Hay zonas del Perú donde la producción se reduce hasta en un 50%. Es urgente desplegar políticas y mayor presupuesto para impulsar una producción integrada, así como para apoyar la adaptación al cambio climático de miles de productores”, dice Vásquez.

Pero si bien el fortalecimiento de la pequeña agricultura es un elemento clave para la lucha contra el hambre y la desnutrición en el país, no hay una asignación de recursos acorde con la importancia social y económica de este sector. “El presupuesto para la pequeña agricultura sigue disminuyendo en términos relativos, pasando de 2.8% del presupuesto nacional en 2008 a 2.4% en 2012. De manera similar, mientras el presupuesto per cápita nacional aumentó en 51% entre 2006 y 2011, el correspondiente a la pequeña agricultura creció solo en 16%”, explica Epifanio Baca, investigador del Grupo Propuesta Ciudadana.

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