Crisis de gobernabilidad en Honduras; Oxfam expresa preocupación
13 07 2009
El domingo 29 de junio, el Presidente de Honduras fue detenido y expulsado del país por el ejército, bajo orden del Congreso Nacional. La razón aparente detrás del golpe era la encuesta de opinión que iba a realizarse ese mismo día, la que posibilitaría un referéndum para la elaboración de una Nueva Constitución de la República. Horas después, el Congreso Nacional destituyó al Presidente constitucional y nombró como Presidente Interino al presidente del Congreso Nacional, Roberto Micheletti.
Desde ese domingo, el país centroamericano se encuentra en un estado de caos político y social, que pudiera afectar a los otros países de la región. En todo el país miles y miles de personas se juntan en marchas en contra del golpe de Estado y el movimiento de resistencia, exigiendo el respeto a la institucionalizad en el país, está aún creciendo. El gobierno interino respondió a este movimiento social suspendiendo cinco derechos y garantías constitucionales: el derecho a protestar, la prohibición de una búsqueda injustificada, captura y detención dentro del hogar, la libertad de asociación, garantías de derechos de un debido proceso bajo captura y la libertad de circulación dentro del territorio nacional.
La mayoría de la comunidad internacional –entre otros los países vecinos El Salvador, Nicaragua y Guatemala, la Organización de Estados Americanos (OEA), las Naciones Unidas y la Unión Europea– condenan el golpe de Estado y exigen la restitución del Presidente Zelaya y el retorno a la normalidad política. La OEA, mediador principal en este conflicto político, suspendió el derecho de este país en crisis a participar en dicha Organización, mientras que Zelaya no haya sido restablecido en su cargo.
El retorno de Zelaya fue planeado para el domingo, 4 de julio, intento que fracasó tras un bloqueo de la pista del aeropuerto con vehículos militares. Centenares de miles de personas se agruparon en el aeropuerto, esperando el regreso del ex-presidente. Militares dispararon contra manifestantes dejando una persona civil muerta y otras diez heridas.
Oxfam Internacional está siguiendo de cerca y con gran atención la crisis que se está viviendo en Honduras y hace un llamamiento para que las autoridades y líderes hondureños respeten los derechos y libertades de las personas y de las organizaciones de la sociedad civil. Nos unimos a otras organizaciones de la comunidad internacional para buscar una solución en la que se escuche la voz de toda la población hondureña y se respeten los derechos humanos y la constitucionalidad democrática.
“Estamos sumamente preocupados por la violación de derechos humanos y la suspensión de garantías constitucionales” dice Carolina Castrillo, directora de Oxfam América en la región centroamericana. “El restablecimiento de la gobernabilidad democrática requerirá un esfuerzo de largo plazo tanto de la sociedad hondureña como de la comunidad internacional.”
La situación política en Honduras afecta el resultado del trabajo de Oxfam en el país, ya que se ha disminuido significativamente algunas actividades. Oxfam apoya en Honduras a pequeños y pequeñas agricultores para que mejoren sus capacidades productivas y tengan la oportunidad de integrarse en los mercados nacionales y regionales. Además de esto, apoya iniciativas que protegen a mujeres que han sufrido violencia, acciones de gestión de riesgos de desastres y fortalecimiento del ejercicio de derechos en comunidades rurales.