El Salvador: “Pasamos todo el día evacuando personas”
13 11 2009
"La gente tenía que subirse a los techos, o se colgaban de los muros de las casas que tienen vidrio quebrado. Había muchos heridos." Es el testimonio de Emerita Rivas, Verapaz, en El Salvador.
El jueves 12 por la mañana nuestro equipo viajó a Verapaz, donde el 50% del pueblo ha sido afectado por un deslizamiento causado por las lluvias torrenciales debido al huracán Ida. Ese día entregaríamos 150 kits de higiene y siete tanques para agua.
Cuando llegamos a Verapaz, nos presentamos en la alcaldía. Nos recibió una joven lista y sonriente. Se llama Emerita Rivas y tiene 26 años. A pesar de que lleva apenas dos meses trabajando en la alcaldía, ella parecía ser el eje de la oficina. Recibía delegaciones, estaba en contacto permanente con el Alcalde y el Secretario y sabía a qué destinos mandar ayuda solidaria. Ella nos contó cómo vivió esa madrugada del 8 de noviembre.
"Era la una de la madrugada y oímos un ruido como de una maquinaria pesada que se nos estaba acercando. Pero era el lodo y las rocas que venían. Rápido salimos a tocar puertas, para que la gente saliera. Pronto también escuchamos los pitos (o silbatos), la señal de que todo el mundo tenía que salir. Desde los terremotos del 2001 el pueblo está organizado en ocho sectores y cada sector tiene su líder."
"Como a las dos de la mañana empezaron a llegar carros de la policía y también particulares para llevar gente a los albergues, pero ahí no había nada; las colchonetas no llegaron hasta el lunes. Gracias a Dios, el sector donde vivimos nosotros no fue afectado y pudimos ayudar en la emergencia. Pasamos todo el día domingo evacuando gente. Había muchos heridos. La gente tenía que subirse a los techos o colgarse de las paredes, y esos muros tienen vidrio quebrado para evitar robos."
"Aunque nuestro barrio no fue afectado, yo duermo en el albergue también. Porque tengo miedo todavía. Muchas personas han sufrido crisis nerviosas. Un barrio y el centro del pueblo quedaron completamente destruidos y las autoridades han dicho que no es recomendable volver a reconstruir el pueblo."
Estando en la Alcaldía una señora entró con la noticia de dos nuevos cadáveres que fueron encontrados. Entre ellos una niña de cinco años. Con ella el número de fallecidos llegó a 16. Diez personas continúan desaparecidas. Pero viendo la devastación que causaron las enormes rocas y la corriente de lodo y escombros barriendo de la faz de la tierra gran parte del pueblo, me quedé sorprendida y agradecida de que el costo humano no fue más alto.