Los pobres del Perú son las víctimas más graves del cambio climático, advierte el MOCICC
10 07 2009
El Movimiento Ciudadano frente al Cambio Climático (MOCICC) advierte que los peruanos que viven en situación de pobreza son los más afectados por este fenómeno ocasionado por el hombre. Fue durante el lanzamiento del MOCICC, integrado por más de 150 organizaciones de la sociedad civil, entre ellas Oxfam, que busca hacer un llamado urgente sobre la situación que enfrentan nuestros compatriotas de las zonas rurales.
Rocío Valdeavellano, una de las voceras del MOCICC, señala que a nivel mundial el Perú es uno de los países más vulnerables al cambio climático siendo “las poblaciones pobres las más expuestas, lo que implica mayor sufrimiento para cientos de miles de familias”.
Esto demuestra que existe una injusticia climática debido a que los países industrializados que contaminan están generando impactos negativos en los países pobres mediante los gases de efecto invernadero que producen.
Por eso dicho movimiento busca sensibilizar a las autoridades locales, regionales y del gobierno central para que incorporen en sus políticas acciones para enfrentar el cambio climático, explica Víctor Sánchez, también vocero del MOCICC.
Víctimas directas del cambio climático
Pobladores de Cusco, Ancash, Arequipa, Piura y Junín llegaron a Lima para dar sus testimonios sobre el impacto del cambio climático en la agricultura (pérdida de cultivos), en la salud pública (aparición de plagas y enfermedades) así como en el abastecimiento de agua.
Julián Pillco, Egberto López, Yolanda Lara, Hayde Saavedra, Galo Reymer y Eduardo Eng son víctimas de la inestabilidad del clima que golpea principalmente a las zonas rurales de nuestro país y que se presenta con la alteración de las lluvias, desglaciación de los nevados, y con la aparición de temperaturas extremas (mucho calor, mucho frío).
“El clima ya no es como en los años pasados. Antes la lluvia caía en su tiempo, ahora ya no hay tiempo de siembra, así no se puede sembrar nada porque todo se malogra”, explica Julián Pillco Huillca, agricultor de papa de la comunidad de Mantoclla, distrito de Anta en Cusco. En dicha zona muchos son los hombres de campo que han perdido sus cultivos de papa debido a la alteración del ciclo de lluvias y la excesiva incidencia de los rayos solares.
Al respecto, según el Estudio Nacional Ambiental del Ministerio del Ambiente en las últimas 12 campañas agrícolas se perdieron 80 mil hectáreas de papa debido al cambio climático y la degradación de la tierra.
Yolanda Lara es otra pobladora que padece los impactos de dicho fenómeno. Esta moradora de Chimbote explica cómo el cambio climático agrava las condiciones de vulnerabilidad de los pobladores de esa zona del país. “Debido a esta situación hay mayores aniegos y desbordes en nuestros barrios porque el rio Lacramarca creció por el deshielo de los nevados en la cuenca alta del Santa. Se eleva el nivel del mar y afecta a nuestros vecinos que viven a orillas de playa”, relata.
El MOCICC está conformado por redes, colegios profesionales, ONGs, instituciones religiosas, iglesias, pero además pueden conformarlo ciudadanos.
Las organizaciones que actualmente lo integran son Red Jubileo Perú, Asociación Nacional de Centros, Colegio de Sociólogos del Perú, Llamado Mundial de Acción contra la Pobreza, Asociación Ecológica Vidas Verdes, CAMBYA, Instituto Natura.
También CENCA, Asociación Civil Labor, Juventud Agraria Rural Católica del Perú, OXFAM, Congregación Padres de San Columbano, MANTHOC, CEPS, Instituto Nueva Creación, Forum Solidaridad Perú, CONADES - Mesa de Prevención y Desarrollo, Consumidores por el Desarrollo, Colegio Luz Casanova, MIAMSI, Comunidad Río Hablador, CEPREVIENE y DH Facilitadores.
Participación de la sociedad civil
El MOCICC advierte que existe una débil participación de la sociedad civil en los espacios de toma de decisiones para enfrentar el cambio climático. Esto pese a que el Perú ha suscrito y ratificado la Convención Marco de las Naciones Unidas frente al Cambio Climático hace más de diez años, donde se establece la necesidad de estimular una amplia participación en el proceso de considerar al cambio climático como una prioridad de acción.